Nos sentamos a escribir un texto sobre el Día de la Memoria, y quisimos que fuera un texto nuevo. 

 Nos sentamos a escribir una nota sobre el Día de la Memoria, sobre el día que para una generación y las siguientes marcó una nueva base de reclamos, de dolores, de valores re-significados y de métodos de lucha y organización. Las generaciones mayores a la mencionada fueron maestras de métodos; madres y abuelas dieron la cátedra que perdurará por siempre de lucha sin reparo, de la lucha que nace en el amor y la tristeza. 

Somos les hijes y nietes de la generación de los 70’s, quienes tomamos la responsabilidad de nunca olvidar, de seguir esa lucha por la recuperación de los derechos humanos y la libertad, que todavía no termina. 

Les pibes hoy conocen la historia, muches son conscientes de la necesidad de memoria y resistencia que hay en cada argentine, necesidad que late desde el momento en que nace. Con la restricción clasista que impone que todo es diferente para todes, hay en millones de niñes que crecen en este territorio un camino de ausencias, de abandono y de reclamo de derechos que ningún Estado garantiza.

Hoy, después de meses que probablemente han sido los más difíciles de millones de argentines, necesitamos que les pibes recuperen la capacidad de proyección. Necesitamos que puedan empezar a trabajar a la edad que corresponde, que no haya empleadores precarizándolos y contando sus minutos de baño, que puedan estudiar, que puedan vivir su sexualidad y no sean discriminades, que puedan salir a la calle y no terminen muertos o apuñaladas por su ex pareja policía. No solo decimos Nunca Más y exigimos que nadie más ponga en duda o minimice el número 30.000. No solo festejamos la democracia que tanto costó recuperar a una generación sellada por el sufrimiento; necesitamos ver a les pibes crecer y salir adelante. No queremos que se sigan construyendo más cárceles, creando más presos y cada vez más jóvenes. No queremos que mujeres sigan muriendo por no querer ser madres, y este camino recién comenzó con la legalización del IVE.

Identidad y pandemia

Después de un año de una pandemia que definió nuestras vidas, nuestros trabajos y amistades, le agregamos un sentido más a este camino tan difícil que es el caminado por les trabajadores y quienes no conforman el grupo tan reducido dueño de las vaquitas. Se pone en jaque otra vez nuestra identidad. Porque para muches, la identidad solo es esa que se vende en los shows al extranjero: la del mate, los abrazos y besos excesivos. 

Nuestra identidad no puede ni empezar a entenderse sin hablar del Día de la Memoria. Nuestra identidad es todos los que nos mataron, sueños y personas. Nuestra identidad es quienes no aparecieron, quienes sobrevivieron o no, sus madres y abuelas, sus hijes y nietes. Les desaparecidos y asesinades en democracia, también lo son. Lo son docentes como Fuentealba y luchadoras como Ramona que salen a reclamar y no vuelven a sus casas, lo son las mujeres muertas por femicidios o abortos clandestinos y los pibes asesinados por la policía.

Decimos Nunca Más y también decimos: fueron y son 30.000, luego contaremos que fueron 400 invisibilizades del colectivo LGBTIQ+ y muches más asesinades en democracia. Diremos hasta el cansancio que la memoria es el motor de la historia, pero también seguiremos diciendo que a millones de personas en Argentina les falta el pan, la educación, la salud, la libertad, el techo y les falta el futuro. Necesitamos que esas millones de personas puedan tener ese futuro para que nuestra Memoria y todo lo que aprendimos de ella, hagan del mundo un lugar digno para el pueblo.

Entendemos la complejidad del momento, pero nos parece importante volver a pisar la Plaza de Mayo. Por eso, convocamos a quienes puedan a estar presentes este miércoles, como casi todos los 24 de marzo de la historia argentina, en la Plaza.

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