Oscar Moreno, militante mapuche neuquén o perseguido por su activismo, dijo que Parques Nacionales se vanagloria de dedicarse a la conservación de especies para con esa excusa desplazar y amedrentar a las comunidades indígenas.

Este organismo existe a nivel nacional desde 1934. Otro Moreno, en este caso Francisco, cedió una porción de su propiedad en el hoy Parque Nacional Huapi con el fin de que se convirtieran en un parque público.

Así nace el organismo que se encarga de administrar las áreas protegidas en todo el territorio de nuestro país.

Pero la realidad es que, como todo organismo del Estado, tiene más faltas que glorias pero avanza hacia adelante porque contiene laburantes en sus filas.

Contiene a mujeres que quieren ocupar lugares y resistir en ese nicho coptado por varones y sesgado de encubrimiento. Y se organizan, y luchan para que se haga obligatoria la Ley Micaela en cada Parque, y arman comisiones de géneros y combaten el aislamiento que propone este esquema federalizado de golpe, tan abrupto y potenciado por la propaganda.

El enfoque de Parques Nacionales hace unos años está evolucionando, hay que reconocerlo. Ya no se habla de conservación como el cuidado solo de una región geográfica; se enuncia que la conservación es integral; se debe vincular con les pobladores y cuidar asimismo su cultura.

Pero lo que vemos en las filas de PN son muchos actos. Cómo gustan los actos. Y las antenas; altas y robustas: son de alerta temprana del fuego. Muy interesante la tecnología aplicada, lo curioso es lo alejado que a veces funciona este organismo de los otros: en la zona del Delta se pusieron antenas para detectar puntos calientes; pero no hay acciones concretas con la parte de la población que sigue quemando, no hay causas ni reeducación.

También gustan las resoluciones. Para el Parque Nacional Lanín, hubo muchas de ellas. Casi casi que les luchadores mapuches lograban que nombraran al volcán Lanín “sitio Natural sagrado mapuche”, pero no pudo ser: Omar Gutiérrez, gobernador de la provincia, salió a decir que el Lanín es de los y las neuquinas. Y a otra cosa, así sigue el debate.

El kirchnerismo llegó a humanizar un poco las metodologías ideológicas del organismo y a integrarlas con otros elementos estatales como INTA y el tratado internacional RAMSAR; queda demostrado que los recursos son enormes. Pero la estructura burocrática, que en algunas regiones se agrava con la relación de funcionarios de cada Parque con el poder político local, el machismo y las polémicas decisiones al momento de destinar presupuestos. 

Desde adentro resisten, hay muches que ya no quieren solo seguir órdenes sinsentido a intendentes medievales que en los Parques que administran, hacen lo que se quiere, haciendo negocios propios, maltratando laburantes y faltando a su compromiso principal con la conversación vista desde una forma integral.

La crisis climática que se viene potenciando los últimos años, exige organismos que sean funcionales, que abandonen por completo el viejo chiste argentino de que están para darle trabajo a los amigos. PN no puede seguir permitiendo que, en zonas de sequía e inundaciones, unos tengan golf y pileta a costa de hectáreas de humedal quemado. Puede, lo hace, me corrijo. 

Esto de apuntar con muchas críticas no es muy de FELIZ DÍA, por eso vamos a celebrar lo que hay que celebrar: la ley Micaela se está aplicando a Parques porque son las trabajadoras que insisten hasta que se logra (datito: los guardaparques tienen que aprobarla sin excepción si quieren portar armas); una corriente está destronando la imagen de Perito Moreno de las góndolas de la idolatría argentina: fue el primero que usó la excusa de conservar para… conservar. También hay que celebrar que tenemos increíbles Parques Nacionales en todo el país para educarnos, disfrutar y rompernos las cabezas con la naturaleza; pero tienen que dejar de ser negocio turístico y campaña política verde. Las provincias tienen que ser dueñas de sus recursos; pero antes, las comunidades a las que las tierras pertenecían hace mucho tiempo atrás. 

Igualmente hoy celebramos, aún luego de haber nombrado todas esas falencias, porque es de las filas de este organismo que salen los combatientes del fuego; pero es fundamental que el Estado defina para PN una verdadera línea ideológica para administrar esta enorme parte del país ocupada por áreas que deben ser naturalmente protegidas, muchísimo más allá del cartel.

El cuidado de los suelos y ecosistemas no debería ser un frente más de discurso político progresista ni la excusa para tapar la deuda de este Estado genocida con el pueblo mapuche.

Que se acabe la complicidad y encubrimiento del machismo en los cargos, los negociados en los Parques, la impunidad con los incendios, el rechazo a las comunidades mapuches. Lo exigen las mujeres laburantes, les trabajadores que cuidan los recursos y entienden la mirada integral qué hay que aplicar con las poblaciones regionales, las personas que nos vemos afectadas por la deforestación y crisis climática tanto en la ciudad como en los campos, las organizaciones de productores sustentables y de consumidores con necesidades.

La exigencia es menos conservadurismo, más conservación.