El año de la pandemia que vino a profundizar las crisis económicas, políticas y sociales que ya veníamos arrastrando. Crisis que no golpean a todes por igual, sino que potencian la brecha de clase y de géneros.

Nuestro saludo no podría ser el mensaje de una película de Hollywood, ya sabemos. Está lejos de ser esperanzador y naif, lleno de brillantina y buenos augurios de champán. Pero tampoco podemos quedarnos en lo difícil que fue este año para todes (algunes más que otres), porque estaríamos siendo hipócritas, ya que este año también parió. 

En 2020 necesitamos juntarnos y construir La Defe. Todavía no está muy claro qué es ni hacia dónde va, pero la construimos en conjunto y al servicio de los derechos, las luchas y les laburantes. En un año donde la salida era quedarse en casa (irónico ¿no?), vimos la necesidad y sentimos la responsabilidad y el deseo de juntarnos -virtualmente, máximo al aire libre y siendo responsables- a pensar, a debatir, a construir un espacio de acción y reflexión que aporte cuestionamientos sobre lo que hay y que luche por construir mucho más, porque si hay algo que sí podría cerrar una buena peli pochoclera es la esperanza de que siempre todo estará mejor; o bueno, no… en realidad, la convicción de que para sobrevivir, hay que planificar la esperanza, como dijo Pichon Riviere.

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