La tarde del 19 de mayo de 2019 un empleado de un supermercado denunció que, supuestamente, un grupo de personas había robado una botella. El operativo que se desplegó fue insólito: cinco móviles comenzaron a perseguir a Diego y sus amigos. Como ellos no habían hecho nada, no se detuvieron.

A Diego Cagliero lo mató la policía. Es decir: lo mató el Estado. Un policía que no debería haber portado un arma, disparó 14 veces contra la camioneta en la que viajaba Diego.

Rodrigo Canstatt, con menos de seis meses en la bonaerense, estuvo implicado en el caso de Sergio Jasi, que murió luego de ser detenido. El informe menciona traumatismo de cráneo y golpes en todo el cuerpo. Pocos días Diego murió, asesinado.

Para justificar el operativo y el crimen, inventaron una causa: Ángel, uno de los amigos de Diego, estuvo detenido varios meses.

Ni Diego debería estar muerto ni Ángel debió haber estado detenido. 

Por eso hoy queremos repudiar el accionar de la policía, que solo en 2020 asesinó a, al menos, 400 personas, desapareció a 2 y 3 se “suicidaron” en comisarías bajo su custodia. Y a través de Diego queremos recordar a todas las víctimas de la represión estatal.