Estuvimos en el 35° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries en la ciudad de San Luis: “Territorio huarpe, comechingón y ranquel”.

Fue el primero que se realizó con esta denominación y es importante empezar recuperando la discusión que se dio al plantearse la incorporación de las disidencias. Hace años se venía gestando la necesidad de ser nombrades, porque si bien las disidencias han sido partícipes de encuentros anteriores en muchas oportunidades la palabra “mujer” no representaba al colectivo de lesbianas, trans, travestis, bisexuales, intersexuales y no binaries, y lo que nos viene enseñando esta lucha es que lo que no se nombra no existe. Es por esto que el nombrar es un acto político que reconoce la vulnerabilidad y la invisibilización que sufrieron y siguen sufriendo hasta el día de hoy ciertos sectores de nuestra sociedad en este sistema patriarcal y heteronormado.

Lo mismo ocurrió con la incorporación del término “Plurinacional”. Indígenas, afrodescendientes, marronas hacen parte del territorio, de nuestra historia y deben ser actoras fundamentales en las luchas que demos. En nuestras venas corre sangre diversa. La construcción feminista se da en el intercambio de ideas y el tratamiento de diversas problematicas que nos atraviesan, que nos enriquecen y hacen crecer al movimiento. 

Era necesario dejar de lado las limitaciones que la palabra “nacional” generaba, al decir plurinacional se engloba a todes aquelles con quienes compartimos este espacio de lucha, porque entendemos que de eso se trata construir en conjunto.

En este sentido tampoco podemos dejar pasar que esta es una discusión que se va a seguir dando, porque los modos de nombrarse se resignifican y se van modificando con el tiempo como lo hacen las sociedades que los usan.  

Por eso el espíritu de los encuentros debe ser incluir y aceptar los procesos propios de las colectividades que luchamos a diario para construir una sociedad que nos incluya a todes. Estos procesos son necesarios para sanar el maltrato histórico del que hemos sido objeto para decir: Sos bienvenide compa, vamos a construir en conjunto, en este lugar estás a salvo.

Nuestro primer encuentro

Fueron muchas emociones, expectativas y sentimientos encontrados, ya que fue el primer encuentro en el que participamos como Defe y para muchas compañeras también fue su primera experiencia encuentrera.

Quienes tuvieron la vivencia de algún encuentro te dicen “Volves con muchas ideas, con muchas cosas para pensar y querer hacer” y debemos decir que fue así, en esta ocasión no solamente tuvimos la oportunidad de poder ir para reunirnos después de dos años de pandemia, sino que también fue movilizante para cada una de nosotras en lo personal. Nos hizo pensar y reflexionar en todo lo que como movimiento hemos podido construir, hacer y rehacer para plantear nuevas ideas o traer aquellas que están pendientes y de las cuales debemos buscar la forma de concretarlas y hacerlas realidad. El Encuentro nos permite evaluar la práctica de nuestras ideas.

No cabe duda que hay un antes y un después de haber participado de un encuentro de estas características. Tenemos la ilusión que ese después se pueda materializar a través de políticas públicas y sociales, que acompañadas de una militancia constante, logren los objetivos que propuestos por la organización.

Es importante destacar que estas instancias son completamente enriquecedoras en muchos aspectos, ya que nos permiten ampliar la mirada en  temas que quizás en este momento están invisibilizados en el círculo social en el que nos movemos diariamente. Nos permite cuestionarnos las estrategias que se llevan a cabo respecto a un determinado tema y si son los más pertinentes o no. Del mismo modo permite que podamos escucharnos y debatir sobre las políticas implementadas y sobre todo te permite construir y reflexionar pensando en lo específico de cada territorio. 

En fin, estamos muy contentas de haber tenido esta oportunidad porque es importante crear vínculos con otres compañeres y organizaciones, conocernos, escucharnos y difundir lo que hacemos. Aprender del otre y construir redes de apoyo y saber que quien necesite una mano en algún lugar puede contar con toda la información.

Demonización del feminismo: “La furia feminista”

Sin embargo no todo fue glitter, cantos a todo pulmón y colores vivos. Algunas tapas de los medios masivos de comunicacion se llenaron de titulares como: “La furia feminista”; “Advierten grave situación de ciudad sede de violento encuentro feminista en Argentina”;  “Obispo convoca a orar y defender iglesias ante violento encuentro feminista” entre otros.

Claramente esa crítica, esa forma de apuntar y marcar a las mujeres feministas de violentas y la “demonización” que se intenta instalar sobre el movimiento, no solamente por parte de los medios de comunicación más conservadores, sino que los mismos habitantes de San Luis sólo refleja el miedo a los cambios de una sociedad demasiado acostumbrada a la violencia y la exclusión de las minorías. 

Algunas de las frases más repetidas fueron: “estas feministas”, “las locas de las marchas”, “las peronistas”, “las Kirchneristas”, “las mata bebés”...  En San Luis se llegó a tal punto de pedirle a los hombres y niñeces que no salgan de sus casas el fin de semana, porque vienen “las locas”.  Esto generó miedo en una mayoría que desconoce las bases sobre las cuales se asienta y fortalece el movimiento feminista, tanto que los representantes de las iglesias (sean de la religión que sean) cubrieron templos y monumentos religiosos con placas de acero y vallas interminables.

Como ejemplo, un taxista de la ciudad de San Luis se sorprendió por lo tranquila que estaba la ciudad a pesar de la multitud. Nos contó que por eso decidió salir a trabajar, como si hubiera sido un riesgo real en haberlo hecho. Así es como nos enteramos que las versiones instaladas denunciaban que las feministas llegaríamos a la ciudad con intenciones de atacar a los varones con los que nos crucemos por la calle.

Esto no hace más que fomentar el estigma y el miedo de los habitantes por el supuesto “accionar vandálico” de las feministas en su ciudad para que luego quede justificado cualquier enfrentamiento producto de esta rivalidad instaurada por los sectores más conservadores.