El Gobierno reglamentó parcialmente la Ley de Teletrabajo N°27.555 y somos muchísimxs lxs laburantes preocupadxs por esta ley.

Está reglamentación nos hizo acordar una frase de Raúl Scalabrini Ortiz:

“Todo lo que no se legisla, se legisla implícitamente en favor del fuerte. La igualdad teórica es una desigualdad práctica a favor del poderoso.”

En los aspectos más polémicos está el derecho a la desconexión digital: establece que el trabajador puede ser contactado por una “razón objetiva” que queda a criterio del empleador, que sabemos que, en general, de objetivos tienen poco. Así que les trabajadores verán su descanso interrumpido de acuerdo a lo que su empleador considere. 

Sobre el derecho a las tareas de cuidado de les hijes menores, les trabajadores podrán interrumpir la jornada por razones de cuidado pero deberán comunicar con precisión el momento en que comienza la inactividad. El artículo no da muchas precisiones sobre cómo ejercer este derecho y en las relaciones desiguales que existen entre empleadores y trabajadores consideramos que va a ser muy difícil garantizarlo.

Sin lugar a dudas, el aspecto más reprochable es el de reversibilidad: en los términos de la reglamentación, la posibilidad de ejercer este derecho quedó muy limitada. Les trabajadores que soliciten volver a la presencialidad deberán hacerlo cuando tengan una motivación razonable. ¿Adivinen a cargo de quién queda esta razonabilidad? Sí: del empleador, quien además tiene 30 días para comunicar si acepta o no. 

Nos preocupa que la reglamentación da un gran poder de decisión al empleador y muchas cuestiones quedan a la espera de las decisiones colectivas que se negocien, porque sabemos que eso será en forma más o menos aceptable para una minoría y lamentable para una mayoría.

El gobierno podría haber establecido una reglamentación que garantice la ley de contrato junto con la nueva forma laboral y de esa manera dejar de permitir que aumente la precarización laboral. Pero no: eligió un camino gris que generará muchísimos conflictos. Nos preparamos para esas batallas siempre del mismo lado: el de les laburantes.

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