En pleno barrio Observatorio de la capital de Córdoba funcionó una imprenta, que  no era una cualquiera. Allí funcionó la Casa-Imprenta Rodolfo Matthews, la cual perteneció al PTR -ERP y funcionó desde 1974 a 1976. Nadie imaginaba que 8 metros abajo de la casa chorizo ubicada en Fructuoso Rivera 1035 funcionaba este lugar que sirvió de base para imprimir volantes, libros, entre otros materiales políticos que necesitaba el partido. Durante la dictadura este espacio fue tomado y utilizado como centro clandestino de detención de paso. Hoy, sábado 23 de julio, será señalizado como Sitio de la Memoria, un gran paso en primer lugar para dar a conocer la historia y en segundo lugar para seguir manteniendo el sitio que hasta el momento era sostenido económicamente por los militantes que resguardaron la memoria de la imprenta

Fachada de la imprenta

Para interiorizarnos más sobre el tema dialogamos con  Fausto Martin, docente de Historia y militante del Equipo Historia Oral de la Casa-Imprenta del Pueblo Rodolfo Matthews. 

En orden cronológico nos comenta que en 1973 se toma la decisión de crear una imprenta clandestina pero en Buenos Aires. Luego surge la idea de hacerla en Córdoba de modo subterráneo, por lo que a mediados de ese año elaboran los planos, compran la casa y el matrimonio del Negro (Héctor Eliseo) Martínez y la Gorda Victoria (Abdonur) se muda con sus tres hijos. Luego comienza la construcción de la bóveda que fue asesorada por militantes tupamaros de Uruguay que ya se habían fugado de la cárcel de Punta Carretas y mineros bolivianos de Potosí que eran expertos en túneles. 

En 1974 se puso en funcionamiento y se imprimían 120 mil ejemplares por mes de “La Estrella Roja” y “El combatiente”, ambas publicaciones del PTR-ERP. El objetivo primordial fue la difusión de ideas. Los diarios se diagramaban en Buenos Aires y luego se imprimía en Córdoba. Todo se repartía en universidades, fábricas y construcciones en barrios populares donde estaba el partido.

La imprenta funcionó hasta julio de 1976. En ese momento cae la clandestina de Buenos Aires, la cual es demolida, y avisan en Córdoba que en cualquier momento caían los militares allí, por lo que la familia que estaba instalada tuvo que salir con lo puesto. 

Luego, por distintos testimonios se conoció que la imprenta funcionó como centro clandestino de detención de paso. Pero además al momento de recuperarla se encontraron diversos elementos que dieron cuenta que allí se torturó a las personas que pasaban por el lugar en plena dictadura. 

Entre los años 1979 y 1980 la casa se cede a la justicia y la ocupa un casero de tribunales de la provincia quien vivió allí hasta 2019, cuando se realiza un proceso de recuperación. El lugar estaba en abandono total y la preocupación mayor era saber si la bóveda aún estaba. En la primera bajada se encontraron con barro, grafittis con firmas de la organización y el nombre de la imprenta. También se encontraron libros y folletos que fueron protegidos para poder conservarlos. 

“Que sea señalizado como sitio de memoria, para nosotros significa un antes y un después. Lo distinto es porque es un lugar concebido como un espacio de pensamiento, de difusión de ideas”, sostiene Fausto y comenta que hasta el momento el sitio fue mantenido por aportes y mano de obras de diversos compañeros y aportantes a la causa. 

“Conocer la historia de la casa, lo que hay en el fondo, fue y es una lucha política por las ideas. Cuando uno baja, siente una bocanada del fresco de la Pachamama y una reivindicación de la libertad, en tiempos donde hay una prensa tan viciada por los gobiernos de turno. Es otra forma de empezar a ver la historia”, afirma el militante. 

Por una cuestión de preservación, la casa no estará abierta al público para su recorrido, pero en ocasiones especiales y con protocolos rigurosos, se podrá acceder.  Este sábado 23 de julio se realizará el acto oficial de señalización donde algunas personas podrán conocer el sitio y ser partícipes de la historia.